Rafael Nadal y Roger Federer o cómo hacer sentir ganador al espectador

El otro día asistimos, de nuevo, a un espectáculo tenístico ofrecido una vez más por los dos mejores jugadores que han visto mis ojos, correcto, habló de Rafael Nadal y de Roger Federer. Muchos medios durante los últimos 2-3 años se dedicaron a jubilar a estos dos maestros de la raqueta, que como todo deportista han tenido momentos duros y de bajo nivel, pero que otra vez volvieron a dejar en evidencia a más de uno.

Sí, es verdad, ni Roger ni Rafa pasaban por su mejor momento estos últimos años pero nunca puedes dar por vencido a ninguno de estos dos gladiadores, para hablar de estos fueras de serie sólo se me ocurre una frase “El que tuvo, retuvo” y así lo han demostrado en este pasado Open de Australia.

Tras la primera semana de competición, ambos mostraron en sus partidos que no estaban en Australia de vacaciones, y fueron superando las rondas con gran solvencia sin apenas complicaciones. Con el transcurso de la competición iban cayendo favoritos como Novak Djokovic que sorprendentemente cayó frente al uzbeko Istomin en segunda ronda, o el número uno del mundo, Andy Murray que cayó frente al germano Zverev, el que fue rival de Federer en Cuartos de Final.

Fue en esa ronda de cuartos de final cuando todos los amantes de este deporte comenzamos a soñar por ver a Rafa y a Roger en la final, Roger superó en tres sets a Zverev, mientras tanto a Rafa le tocaba lidiar nada más y nada menos que con el número 3 del mundo, Raonic, al que al igual que el suizo batió en tres mangas. En semifinales, por un lado, se disputó un derby suizo entre Stanislas Wawrinka y Roger Federer, que el segundo solventó en 5 sets en un partido muy disputado y atractivo para los seguidores; Rafa al igual que el suizo también superó a su rival, el búlgaro Dimitrov, tras 5 sets y más de 5 horas de juego.

Y por fin… llegó la ansiada final, esa que todos los aficionados estábamos esperando y desde aquella final de Roland Garros que se llevó el español no se había producido, 6 años después se volvieron a cruzar los caminos cuando la gente menos se lo esperaba. Y tras un gran partido, en el que nos hicieron levantarnos del sofá, en la quinta manga fue Roger Federer quien se hizo con la victoria y con el trofeo, tras remontar un break adverso. Personalmente siempre he sido de Rafael Nadal, pero la derrota frente a Roger en la final me supo a victoria porque no ganó Federer, los que verdaderamente ganamos fuimos los espectadores y el Tenis.

Gracias Roger, y gracias Rafa, por demostrar que nunca se puede dar por acabado a nadie, y por enseñarme los verdaderos valores del deporte, elegantes en la victoria pero más aún en la derrota.

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